Dicen que el arte tiene un valor incalculable, pero si no lo aprecias, no vale nada.
Cuando hago un café en casa siempre miro el cuadro que me regaló Beli de la cafetera, para ver si está bien hecho. Cuando como sandía, me fijo en el cuadro de Beli con la sandía para ver si está dulce. Cuando me como un pescado, miro el que Beli pintó en mi cocina para ver si está fresco. Coger un cuadro ya hecho y pintar encima es lo más parecido a hacer una canción, siempre dejas una huella de lo anterior, que se vea que sabemos de dónde venimos, para poder añadir tu arte. En la azotea, Beli inicia un diálogo entre lo que se ve y lo que está por debajo, entre lo que está hecho y lo que queda por hacer. Ya que tenemos la piel tan fina, que se vea lo que tenemos dentro. Bueno, ya está bien, basta ya de lágrimas artificiales. Que disfrutéis de esta expo. Gracias, Beli.
Escrito por Kiko Veneno